(Unción – Visión – Misión)

“Jesús fue ungido para su tarea, tuvo una visión que plasmar y terminó su misión enviando a doce hombres”

Hablemos de la unción

Lo primero que deseo hacer en esta parte primera parte de la enseñanza es definir en palabras simples, ¿Qué es unción? Unción es empoderamiento sobrenatural, es poder de lo alto, ungimiento del cielo, es poder del Espíritu Santo para el servicio, es Cristo expresado a través de cada uno de nosotros. 

1.- La unción en el antiguo testamento:

  • En el origen: En la creación hay tres acciones de parte de Dios al ser humano: primero lo piensa (Génesis 1:26), luego lo crea (Génesis 1:27) y después lo bendice (Génesis 1:28), repito, fuimos pensados, creados y bendecidos, ahora pensemos en lo siguiente, ¿Por qué Dios bendice al hombre con bendición? Que para mí es una buena pregunta para pensar y analizar. La bendición de Dios es para trabajar y hacer la tarea y la encomienda divina. Dios nos da las herramientas (nos equipa) y luego nos encomienda, es para hacer la tarea de Dios, así que la bendición no es un adorno, es poder para el servicio
  • En el sacerdocio: Partiendo desde Aarón hacia adelante: Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo” (Levítico 8:12)
  • En los reyes y profetas: “A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar” (1Reyes 19:16) Entonces, bien podemos decir que la unción era la aprobación divina, la venia del cielo para servir
  • En el tabernáculo: “Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó. Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos. Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo” (Levítico 8:10-12)
  • En el templo: “Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su misericordia es para siempre” (2 Crónicas 7:1-3)

“En Cristo recibimos la unción, luego somos enviados al servicio”

La unción en el nuevo testamento 

La misma unción que operaba en el antiguo testamento es la que operó en el nuevo testamento y es la que sigue operando hoy. Me atrevo a decir que nadie debería servir en el cuerpo de Cristo sin la unción (ungimiento) del Espíritu Santo. La unción viene del cielo, es dada por Dios, no es humana, ni dada por el hombre, unción es la aprobación de Dios, por eso, nosotros debemos distinguir la unción y el ungido, el favor y e favorecido y si vamos a hablar de ungido, Jesucristo es el Ungido de los ungidos. Por otro lado, la unción siempre se ha visto asociada a dos virtudes: obediencia y humildad, la obediencia para cumplir los deseos del Señor y la humildad para reconocer que todo es por él y para él. En la unción no hay méritos humanos, es una gracia empoderadora para el cumplimiento de la obra de Dios.

Jesús recibe la unción 

Jesús se bautizó por obediencia al Padre, así que bien podemos decir que la unción está directamente conectada con la obediencia. Jordán quiere decir “fluir hacia abajo”, eso es humildad, ahora piense en esto, Jesús comienza su ministerio público con el bautismo en el Jordán y en ese bautismo se pueden apreciar algunas virtudes en el Maestro como son:

  • Humildad (Tapeinos)
  • Sometimiento (Hupasso)
  • Sujeción (Hypotagé)
  • Obediencia (Hupakoé)

Yo creo que cada una de estas virtudes necesitan una pequeña explicación en su idioma original para entenderlas mejor en su significado: 

  • Humildad viene de la palabra griega “Tapeinos” que quiere decir “estar en el nivel correcto”, es decir, no sentirnos más o menos de lo que somos, no exaltarnos más o menos de la cuenta, ser y saber lo que somos. Humildad tiene que ver con nuestra verdadera identidad, la humildad controla el ego
  • Sometimiento viene de la palabra griega “Hupotasso” compuesta por dos términos: “hupo” (bajo) y “tasso” (ordenar o poner) una palabra que quiere decir “poner bajo, subordinar, es el acto voluntario de ponerse bajo la autoridad de alguien” sujeción viene de la misma raíz de la palabra sometimiento y que se podría definir como la expresión visible de una condición interna (sometimiento) que termina siendo obediencia
  • Sujeción viene del griego “Hypotagé” que viene de un término de origen militar que implica organizar tropas bajo el mando de un líder demostrando sumisión ordenada”
  • Obediencia viene del griego “Hupakoé” que quiere decir “oír bajo, prestar atención, implicando oír y responder con acciones concretas”

Jesús tenía una visión

Algunos expertos en liderazgo definen una visión como el sueño interior, una idea de lo que deseamos alcanzar, una meta a dónde se desea llegar. Jesús como nuestro Modelo a seguir, también tenía una visión de lo que tenía que hacer, de su ministerio y eso provocó que Jesús no improvisara y no se entretuviera en tareas secundarias, por eso, todo lo que hizo estuvo sujeto a una agenda, a un deseo, a la perfecta voluntad del Padre.

Juan 1:11

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”

“Lo suyo” para Jesús era el plan, la agenda y la bitácora del Padre, aquella voluntad que el Padre había escrito en la eternidad pasada, lo suyo fue poner en práctica la voluntad del cielo, a eso, Jesús le llamó “la obra”, en ella empezó y en ella terminó hasta los últimos días de su vida. La visión de Jesús era “establecer el reino de los cielos en el corazón de las personas” y es por eso, que sus mensajes, enseñanzas y parábolas estaban centradas en un solo tema, el reino de los cielos. 

El reino de los cielos, también estuvo incluido en la oración modelo de Jesús (Mateo 6:9-13) y aún en su resurrección habló sólo del reino, pero qué es el reino de los cielos?, es el gobierno, es el señorío de Cristo en nuestras vidas, es Cristo ocupando el primer lugar en nuestras vidas, en nuestros deseos y nuestras decisiones, es Cristo como el primero en todo y todas las demás cosas vendrán por añadidura, es dejar o permitir que Cristo gobierne cada rincón de nuestro interior, es cuando ya no vivimos para nosotros porque ahora vivimos para él.

Jesús tenía una misión

La misión es la fiel compañera de la visión, la visión es donde deseo llegar y lograr y la misión es el camino cómo hago realidad esa visión. Entonces, la misión es la forma o estrategias que vamos a usar para alcanzar y cumplir el deseo de Dios para nosotros y hacer realidad SU SUEÑO. Volviendo a Jesús podríamos decir que la misión de Jesús fueron el equipamiento de sus discípulos para que a su vez éstos llegaran hasta lo último de la tierra. Jesús no se fue de esta tierra hasta enviar y comisionar a sus discípulos hasta lo último de la tierra. Todo esto, lo podríamos resumir según el evangelio de Marcos de la siguiente manera:

  • Jesús recibe Unción (Marcos 1:911)
  • Jesús enseña y vive en la visión (Marcos 1:14-15)
  • Jesús termina en la misión (Marcos 16:15)

Los primeros discípulos reciben la unción

Antes de que Jesús ascendiera a los cielos alcanzó a darles instrucciones precisas a los ciento veinte fieles seguidores y esa instrucción – orden era que no se movieran de Jerusalén hasta que fueran llenos del Espíritu Santo y recibieran la unción de lo alto: 

Hechos 1:4

“Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí”

Y en esa promesa que el Señor les dio les decía que cada uno de ellos serían fortalecidos y equipados para salir y predicar el evangelio dei reino con poder y autoridad en cada lugar donde fueran:

Hechos 1:8

“… pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”

Otra vez alcanzo a ver el elemento obediencia antes de recibir la unción del Espíritu Santo, parece que obediencia y unción son inseparables. Pero aquí se agrega otro elemento que es la oración y también llego a pensar que la oración y la unción van muy de la mano, es más, la oración trae unción:

Hechos 1:14

“Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”

Con la unción del Espíritu Santo estos discípulos se ensancharían y crecerían llegando hasta lo último, por eso, Cristo les dijo a sus discípulos que no se movieran de Jerusalén hasta que fueran llenos del Espíritu Santo. Sólo con la unción es que podemos hacer un servicio poderoso al gusto de Dios. Estos discípulos oraron y esperaron diez días hasta recibir la promesa:

Hechos 2:1-4

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”

De ahí en adelante la iglesia revolucionó su entorno viviendo un evangelio con poder y autoridad, desde ahí la iglesia comenzaría su tarea de llegar a los confines de la tierra.

Pablo recibe la unción

Al parecer para los primeros discípulos era fundamental recibir la unción del Espíritu Santo, ellos se cercioraban de que recibieran esta impartición antes de iniciar cualquier tarea dentro de la iglesia. De hecho, uno de los requisitos que se les pidió a los siete diáconos era estar llenos del Espíritu Santo antes de servir a las mesas (Hechos 6:3)

Hechos 9:17

“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”

Como hemos venido viendo desde los inicios Dios ha venido determinando que todos aquellos que sirvan en su reino deberían estar llenos de su presencia, ¿por qué? Porque eso permitiría dos cosas: sensibilidad para oír y sensibilidad para obedecer con valentía los deseos de Dios.